Muchos encargos parten de un problema en un sistema que ya funciona, como el reporting de un banco, la contabilidad de una sociedad, la organización de una campaña electoral o una asociación. Lo primero es conocer cómo funciona ese sistema hoy en la práctica. Para ello se estudia la norma o el procedimiento y se habla con las personas que lo llevan cada día, porque la práctica no siempre coincide con lo escrito.
Después se cambia lo necesario para que funcione de forma fiable, alterando lo menos posible la manera de trabajar de esas personas. La experiencia enseña que los cambios drásticos impuestos suelen fracasar. Si todo estuviera mal concebido se plantearía un rediseño mayor, pero no es lo habitual.
Lo que se construye queda documentado y en manos de quien lo va a mantener. Como cada trabajo parte de algo desconocido, no se prometen resultados antes de conocer el problema. Parte del trabajo se hace con Atlas, un asistente de inteligencia artificial desarrollado en Culturoscope, que figura entre los proyectos de la web.